Un demoledor informe fue revelado durante la jornada de este lunes 14 de septiembre por la Contraloría General de la República, luego de analizar los tiempos de la primera atención médica en las unidades de urgencia de la red hospitalaria de la Región Metropolitana entre enero de 2024 y mayo de 2025, determinando que hubo pacientes críticos que esperaron por más de 73 horas para ser atendidos.
La Contraloría llegó a dicha cifra luego de cruzar datos y analizar la información aportada por los propios servicios de salud, determinando que en el periodo de tiempo analizado, hubo 2.417 pacientes clasificados como riesgo vital (C1) y 140.620 categorizados como de alto riesgo (C2) que fueron atendidos fuera de los tiempos máximos establecidos por las orientaciones técnicas del Ministerio de Salud (Minsal).
En concreto, se indicó que más de 143 mil pacientes de las categorías de mayor gravedad no recibieron atención dentro de los plazos definidos para su condición clínica.
De acuerdo a lo señalado por el Minsal, los pacientes categorizados como C1, es decir en riesgo vital, deben ser atendidos de manera inmediata, mientras que los que se encuentran en alto riesgo -categorizados como C2-, deben recibir atención médica en un máximo de 30 minutos.
Así, se determinó que hubo pacientes en riesgo vital que esperaron hasta 73 horas y 41 minutos para recibir una primera atención médica, mientras que en la categoría de alto riesgo se verificaron esperas de hasta 84 horas y 45 minutos. También se detectaron demoras de hasta 122 horas en pacientes complejos sin riesgo vital y de hasta 132 horas en pacientes clasificados como de bajo riesgo.
Hospitales con más pacientes atendidos fuera de plazo
De acuerdo al documento, los recintos hospitalarios con más pacientes atendidos fuera de plazo fueron:
Hospital Sótero del Río (Puente Alto): 83.009 casos.
Hospital Félix Bulnes (Cerro Navia): 76.575 casos.
Hospital El Carmen (Maipú): 74.675 casos.
Hospital Barros Luco Trudeau (San Miguel): 73.517 casos.
Tras analizar los datos, la Contraloría instruyó a los recintos hospitalarios y a los servicios de salud a adoptar las medidas necesarias para mejorar la gestión y la asignación de recursos en las unidades de urgencia, “considerando la demanda, la categorización de los pacientes, los estándares de oportunidad y la disponibilidad de personal”.
Además, se ordenó a los servicios de salud a verificar los tiempòs registrados, e instruir los procedimientos disciplinarios que correspondan.